Sostenibilidad
Sushi Sostenible: Guía para Elegir Pescado Responsable
Cómo disfrutar del sushi sin contribuir a la sobrepesca. Alternativas éticas, certificaciones que importan y preguntas que hacer.
Equipo Komesushi
Expertos en cultura culinaria japonesa
La Crisis Silenciosa de los Océanos
Mientras disfrutamos de un plato de sushi en un restaurante o preparamos maki en casa, rara vez pensamos en el largo viaje que ese pescado ha recorrido para llegar a nuestro plato. Y sin embargo, detrás de cada pieza de sushi hay una historia que cada vez con más frecuencia es problemática: océanos sobreexplotados, especies en peligro, ecosistemas marinos colapsando y comunidades pesqueras tradicionales desplazadas por flotas industriales.
Las estadísticas son alarmantes. Según la FAO, más del 34% de las poblaciones de peces mundiales están sobreexplotadas, y otro 60% se pesca al límite máximo sostenible. El atún rojo del Atlántico, una de las especies más preciadas para sushi y sashimi, ha visto su población reducirse en un 97% desde que comenzó la pesca industrial. La anguila japonesa (unagi), otro favorito de los amantes del sushi, está clasificada como en peligro de extinción.
Esta crisis no es abstracta ni lejana. Afecta la seguridad alimentaria de miles de millones de personas que dependen del pescado como fuente principal de proteínas. Destruye ecosistemas marinos que regulan nuestro clima y producen el oxígeno que respiramos. Y, sí, amenaza el futuro mismo del sushi como lo conocemos.
La buena noticia es que como consumidores tenemos poder. Nuestras elecciones en el supermercado, en el restaurante y en nuestra propia cocina pueden impulsar cambios significativos en las prácticas pesqueras globales. Este artículo te dará las herramientas para tomar decisiones informadas sin renunciar al placer del sushi.
Entendiendo el Problema: Sobrepesca y Prácticas Destructivas
La sobrepesca ocurre cuando se captura pescado más rápido de lo que las poblaciones pueden reproducirse. Es un problema simple de matemáticas: si extraes más de lo que la naturaleza puede reponer, eventualmente no quedará nada. Lo que hace particularmente perniciosa a la sobrepesca es que sus efectos no son lineales. Las poblaciones pueden parecer estables durante años mientras se acercan a un punto de no retorno, para luego colapsar súbitamente.
El atún rojo es el ejemplo paradigmático. Durante décadas, los stocks parecían aguantar la presión pesquera creciente. Luego, en los años 2000, la población atlántica se desplomó. Hoy, a pesar de estrictas cuotas, la recuperación es lenta y frágil. Un solo ejemplar de atún rojo de calidad sushi puede venderse por cientos de miles de dólares en el mercado de Tsukiji, creando incentivos para la pesca ilegal que socava los esfuerzos de conservación.
Pero la sobrepesca no es el único problema. Las técnicas de pesca destructivas causan daños colaterales masivos. La pesca de arrastre de fondo destruye hábitats marinos que tardaron siglos en formarse. Los palangres de decenas de kilómetros de largo capturan especies no objetivo, incluyendo tiburones, tortugas marinas y aves marinas. Las redes de cerco pueden atrapar delfines junto con el atún que buscan.
El cambio climático añade otra capa de complejidad. El calentamiento oceánico está alterando los patrones migratorios de los peces, acidificando las aguas y reduciendo el oxígeno disponible. Especies que antes eran abundantes en ciertas regiones están desapareciendo, mientras que otras aparecen en lugares inesperados. Los ecosistemas marinos están en un estado de flujo sin precedentes.
Especies a Evitar: Lista Crítica
Algunas especies están en situación tan precaria que cualquier consumidor responsable debería evitarlas, independientemente de su origen o método de captura. Esta lista no es exhaustiva, pero cubre los casos más problemáticos:
El atún rojo (Thunnus thynnus, T. orientalis, T. maccoyii) de cualquier origen debería evitarse. Las tres especies —atlántico, pacífico y del sur— están severamente sobreexplotadas. El atún rojo del Atlántico está clasificado como "en peligro" por la UICN. Aunque la demanda por esta especie sigue siendo alta en el mundo del sushi de alta gama, cada pieza consumida perpetúa un ciclo destructivo.
La anguila japonesa (Anguilla japonica) y la anguila europea (Anguilla anguilla) enfrentan situaciones críticas. Ambas especies han visto declives poblacionales superiores al 90% en las últimas décadas. Su complejo ciclo reproductivo, que incluye migraciones transatlánticas, hace que la cría en cautividad sea extremadamente difícil. La mayor parte de la anguila "de granja" en realidad proviene de angulas salvajes capturadas y engordadas.
El pez espada (Xiphias gladius) del Mediterráneo y del Atlántico norte está sobreexplotado. Además, es una especie que acumula altos niveles de mercurio debido a su posición en la cadena alimentaria, lo que añade preocupaciones de salud a las ambientales.
Varios tiburones utilizados en la cocina asiática, incluyendo para aletas, están en peligro crítico. La pesca de tiburones por sus aletas es particularmente cruel y destructiva, y ha llevado a muchas especies al borde de la extinción.
Alternativas Sostenibles: Opciones Responsables
Afortunadamente, hay muchas opciones deliciosas que puedes disfrutar con la conciencia tranquila. Estas alternativas no son sustitutos de segunda categoría; son ingredientes excelentes que merecen protagonismo por derecho propio.
El salmón de Alaska salvaje (Oncorhynchus spp.) es una de las pesquerías mejor gestionadas del mundo. Las poblaciones son monitoreadas constantemente, y las temporadas de pesca se ajustan anualmente según el tamaño de los stocks. Busca el sello MSC (Marine Stewardship Council) para mayor garantía.
Las sardinas y anchoas son abundantes, se reproducen rápidamente y se capturan con métodos de bajo impacto. Además, al estar bajas en la cadena alimentaria, no acumulan contaminantes. En el contexto del sushi, las sardinas marinadas (kohada) son un clásico subestimado.
La caballa (saba) es otra especie generalmente bien gestionada cuando proviene del Atlántico norte. Es rica en omega-3, económica y deliciosa tanto cruda como marinada o asada.
El pulpo de las Islas Canarias y Galicia, cuando proviene de pesquerías tradicionales con nasas, es una opción razonable. Evita el pulpo de origen desconocido o de operaciones industriales.
Las ostras, mejillones y almejas cultivados son probablemente la opción más sostenible de todas. La acuicultura de bivalvos no requiere alimentación artificial (filtran nutrientes del agua) y puede mejorar la calidad del agua en las zonas donde se practica.
Certificaciones y Etiquetas: ¿En Cuáles Confiar?
El mercado de pescado está inundado de etiquetas que prometen sostenibilidad. Algunas son significativas; otras son poco más que greenwashing. Saber distinguirlas es esencial.
El MSC (Marine Stewardship Council) es el estándar más riguroso y reconocido para pesquerías salvajes. Su distintivo azul indica que la pesquería ha sido evaluada independientemente según criterios de sostenibilidad del stock, impacto ambiental y gestión efectiva. No es perfecto —ningún sistema lo es— pero representa el mejor estándar disponible actualmente.
El ASC (Aquaculture Stewardship Council) es el equivalente para la acuicultura. Evalúa las granjas según criterios que incluyen impacto ambiental, bienestar animal, uso de químicos y condiciones laborales. Es particularmente relevante para salmón, trucha, pangasius y gambas de cultivo.
Las etiquetas como "salvaje", "natural" o "atlántico" por sí solas no garantizan nada sobre sostenibilidad. Son términos descriptivos, no certificaciones. Del mismo modo, "fresco" no significa necesariamente "sostenible", y "congelado" no implica peor calidad ni origen dudoso.
Las etiquetas regionales europeas (DOP, IGP) garantizan origen pero no necesariamente sostenibilidad. Sin embargo, muchos productos con estas etiquetas provienen de pesquerías artesanales tradicionales que, por su escala limitada, suelen ser más sostenibles que las operaciones industriales.
Preguntas que Hacer al Comprar
Cuando compres pescado, ya sea en una pescadería, supermercado o restaurante, no tengas miedo de preguntar. Los vendedores responsables estarán encantados de compartir información; los evasivos deberían hacerte sospechar.
¿De dónde viene este pescado exactamente? "Del Atlántico" es demasiado vago. Busca respuestas específicas: costa de Portugal, aguas islandesas, golfo de Alaska. La trazabilidad es fundamental para verificar sostenibilidad.
¿Cómo fue capturado? Los métodos importan enormemente. La pesca con caña, las nasas y los trasmallos son generalmente de bajo impacto. La pesca de arrastre y los palangres suelen ser más problemáticos.
¿Es salvaje o de cultivo? Y si es de cultivo, ¿de dónde? La acuicultura varía enormemente según la especie, la ubicación y las prácticas específicas de la granja.
¿Tiene alguna certificación? Si dicen que sí, verifica. Los productos certificados MSC o ASC deben tener un código de seguimiento que puedes verificar en las webs de estas organizaciones.
Haciendo la Diferencia
Cada elección de consumo envía una señal al mercado. Cuando suficientes consumidores demandan pescado sostenible, los supermercados ajustan su inventario, los restaurantes cambian sus menús y, eventualmente, las pesquerías modifican sus prácticas.
No tienes que ser perfecto. Incluso reducir el consumo de las especies más problemáticas y sustituirlas ocasionalmente por alternativas más sostenibles representa progreso. Lo importante es la dirección del cambio, no la perfección inmediata.
Considera también reducir la frecuencia con que consumes pescado en general. El sushi era originalmente un alimento ocasional, una celebración de ingredientes excepcionales. Volver a esa mentalidad —menos frecuencia, mayor calidad— es bueno para los océanos y, posiblemente, para nuestra propia experiencia gastronómica.
El sushi puede tener futuro. Pero solo si actuamos colectivamente para preservar los océanos que lo hacen posible. Tu próxima elección en el restaurante o la pescadería es una oportunidad de ser parte de la solución.